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DON MARTIN FERNANDEZ NAVARRETE, DON MIGUEL
SALVA Y DON PEDRO SAINZ DE BARANDA, Individuos
de la Academia de la Historia.

Tomo I.

MADRID.

IMPRENTA DE LA VIUDA DE CALERO.

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PROSPECTO.

Tiempo hace que los literatos mas eminentes de la nación echan menos una colección de documentos, como los materiales indispensables para escribir nuestra historia; y este deseo es tanto mas recomendable cuanto casi todos nuestros escritores adolecen de la falta de no haber tenido presentes los datos necesarios para componer sus libros, ó de haber ignorado donde se hallaban para compulsarlos, ó de haber carecido de medios para procurarse los originales ó copias fehacientes. Por esto ya en tiempo de Felipe II y de su augusto Padre se recogieron muchos manuscritos con gran dispendio y diligencia, y en tiempos mas cercanos á nosotros, á saber, en el reinado de Felipe V, se fundó la Academia de la Historia con el objeto de ocuparse en la incesante adquisicion de materiales históricos, especialmente originales} y obras inéditas. En los dias del señor Rey D. Fernando VI fué comisionado el sabio y laborioso P. Burriel, acompañado de D. Francisco Javier de Santiago Palomares para examinar los archivos del reino, copiar y formar una colección de manuscritos, de cuyo trabajo hay una insigne muestra en la Biblioteca nacional, hasta ahora inédita. A estos diligentes investigadores de nuestras antigüedades siguieron otros en los reinados de los señores Reyes Carlos III y Carlos IV, durante los cuales se emprendieron viajes, y se intentó juntar y se juntaron en efecto muchos datos, como así lo atestiguan ademas de la del P. Burriel, las colecciones de Abella, Traggia, Velazquez, Muñoz, Navarrete, Sans, Vargas Ponce y Villanueva, que con mas ó menos corrección existen

en varios archivos y bibliotecas del reino; pero que nunca llegaron á imprimirse enteras, y las mas ni aun recibieron la última mano para salir a luz con el esmero y exactitud que se requiere.

Este mismo pensamiento que ahora nos ocupa á nosotros, concibieron en su tiempo los distinguidos académicos Gampomancs, Jovellanos, Villainil y otros compañeros suyos, y por su celo que siempre será recordado con elogio, se acopiaron muchos papeles y escrituras inéditas, se hicieron extractos, se formaron excerptas y apuntes, se mantuvo una larga correspondencia dentro y fuera del reino, y puede decirse que quizá el afan de abarcar tanto, ó sea el deseo de lo mejor, dañaron á la realización de la obra que dejaron por comenzar.

Las desgracias que despues sobrevinieron á la nación en 1808, debieron necesariamente de interrumpir todo proyecto literario, y esto produjo dos grandes inconvenientes: 1.° que el tiempo y las mudanzas de personas y cosas destruyeron ó extraviaron muchos códi

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